• Equipo Misión Waldorf

El cambio de las Niñas y Niños a los 9 años.

Alrededor de los nueve años, las niñas y niños pasan por una serie de cambios que marcan una "minipubertad", esta transición no se acompaña de cambios físicos evidentes y por ello suele pasar desapercibida; sin embargo los educadores podemos notar modificaciones significativas en las "reacciones" emocionales y comúnmente los etiquetamos de "rebeldes y volubles".

Lo que desconocemos es que los niños y niñas de esta edad están atravesando lo que en la pedagogía waldorf se llama "el rubicón", se encuentran dejando atrás el mundo mágico de la niñez, están perdiendo el "paraíso terrenal" que representaba el apego con sus padres y se sienten de manera contundente separados de aquellos que habían cubierto por completo sus necesidades emocionales.

Pasar por esta etapa es necesario para el desarrollo de su individualidad, pero ello no lo hace más fácil para los chicos, es común que sientan tristeza, soledad, miedo, confusión y hasta enojo; empiezan a cuestionarse muchas cosas que hasta ahora habían sido completamente certeras ¿me quieren mis papás?, ¿soy parte importante de esta familia?, ¿me quieren mis amigos?.

Además, la muerte empieza a concebirse de una manera muy diferente, por primera vez se ve como algo "definitivo", ocasionando, como es natural, miedo a morir o a que las personas importantes mueran; esto a veces se manifiesta de manera "sutil", aparecen miedos que ya se habían "superado" (a la oscuridad, los monstruos o quedarse solo) o bien, aparecen algunos "nuevos", enfermarse o tener un accidente.

Es fundamental que los educadores entendamos que las actitudes de las niñas y niños tienen un por qué y aunque a veces los percibamos como "caprichosos, llorones, rebeldes o inestables" necesitan que VALIDEMOS lo que están sintiendo y ORIENTEMOS la mejor forma de afrontarlo.

En esta etapa en la que los vemos como "miniadolescentes" es común que esperemos mucho de ellos, porque los vemos como "niños grandes", es importante frenar nuestro impulso de permitir que se vistan, se peinen, tengan actividades y vean películas de adolescentes, puesto que aún no están preparados emocionalmente para ello. Promover esta precocidad en las niñas y niños a los 9 años provocará que tengan una niñez corta y una adolescencia larga (lo serán hasta más o menos los 21 años), además no los hará madurar más pronto, sólo conseguirá poner sobre sus hombros una carga más pesada que la que emocionalmente pueden cargar, pues hasta este momento es totalmente normal que necesiten de nosotros.

Probablemente si a todos los adultos nos preguntaran si querríamos volver a ser niños, muchos de nosotros sin dudarlo responderíamos afirmativamente, ¿porqué entonces apresurarlos a dejar atrás su niñez?, hay que permitir que los niños sean niños, ya llegará el momento en que dejen de serlo, cuando estén listos.


Recapitulando:

  • Los cambios en el estado de ánimo y actitudes de las niñas y niños a los 9 años es normal, parte de su proceso de individuación, necesario para crecer y madurar.

  • Es valioso que los educadores tengamos información acerca de lo que se espera en esta etapa para acompañarlos compasiva y empáticamente en este proceso.

  • Esta etapa, en la pedagogía waldorf, se llama "rubicón".

  • Lo mejor que podemos hacer, es entender que es normal, validar lo que sienten, acompañar sus dudas y temores y ayudarlos a afrontar positivamente estas situaciones difíciles.

  • Si necesitas saber cómo llevar a la práctica los puntos anteriores, mantente atento a nuestro blog, acá compartiremos información que puede ayudarte en la retadora tarea de ser Padre/Madre y Criar con Amor.

  • Si tienes dudas, estamos siempre a tus órdenes, ¡contáctanos!



Blog inspirado del texto "Disciplina con amor para adolescentes", de Rosa Barocio.






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